Los niños con asma tienen menos exacerbaciones cuando sus camas tienen fundas a pruebas de ácaros, sugiere un nuevo estudio.

Los ácaros del polvo son uno de los desencadenantes más comunes del asma.

El estudio incluyó a 284 niños en Inglaterra con asma y alergia a los ácaros del polvo. Sus colchones y almohadas se recubrieron con fundas a prueba de ácaros o con fundas placebo. Les hicieron un seguimiento durante un año.

En ese periodo, alrededor de un 29 por ciento de los niños con fundas a prueba de los ácaros tuvieron una exacerbación grave que condujo a una visita al hospital, en comparación con alrededor de un 42 por ciento de los otros niños.

Los niños con ropa de cama protectora también pasaron un intervalo mucho más largo antes de tener una exacerbación que condujera a una visita a la sala de emergencias o a una estadía en el hospital para el tratamiento con corticosteroides sistémicos.

Pero no tuvieron un riesgo significativamente más bajo de exacerbaciones tratadas fuera del hospital solo con un corticosteroide oral. Los investigadores dijeron que las fundas para la cama quizá no prevengan las exacerbaciones, sino que las hagan menos graves.

El estudio, que aparece en la edición en línea del 10 de marzo de la revista American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine, fue financiado por la The JP Moulton Charitable Foundation.

“Las exacerbaciones de asma son una de las razones más comunes de hospitalizar a niños que viven en el mundo desarrollado. Es una experiencia aterradora para los niños y sus padres, y una sola exacerbación puede multiplicar el costo anual de tratar el asma por tres”, dijo la autora líder del estudio, la Dra. Clare Murray, en un comunicado de prensa de la revista.

Murray es profesora clínica principal en la Universidad de Manchester y en el Hospital Pediátrico Real de Manchester.

Las fundas para la cama a prueba de ácaros cuestan unos 200 dólares.