El panorama descrito por las víctimas que denunciaron un intento de abuso y amenazas por parte de tres jugadores de Peñarol en una fiesta privada es de absoluto desborde.

Parte del plantel del Club Atlético Peñarol organizó una fiesta privada en un local de fiestas infantiles en el barrio Malvín, que reservaron para festejar luego de un fin de sin competición oficial por el paro de los jueves. El episodio ocurrió el 8 de marzo

La escena descrita por una de las victimas denunciantes incluye mucho alcohol, consumo de drogas, sexo en varias habitaciones del local, desborde y roturas de parte del equipamiento del local, además de el ingreso de al menos 50 mujeres ajenas al plantel de Peñarol.

A su vez, si bien el presidente de Peñarol, Ignacio Ruglio declaró en varios medios de comunicación que la fiesta no está vinculada con la institución deportiva, las dos víctimas, así como los jugadores acusados admitieron la participación de un integrante del club que fue invitado por ser de confianza y para que se encargue de la seguridad de los deportistas.

Esta información surge tras las declaraciones de las dos víctimas, y los dos jugadores, Walter Gargano, y el argentino Lucas Viatri, al Juzgado de Familia, ya que las denunciantes solicitaron medidas restrictivas con los jugadores profesionales.

Tras tomar declaraciones y solicitar pericias psiquiátricas, la jueza de Familia Especializada Lilián Elhorriburu –que trabajó en el caso– dio lugar al pedido de las víctimas y prohibió que los jugadores de Peñarol Lucas Viatri, Walter Gargano se acerquen a menos de 500 metros de las denunciantes, informó el diario El Observador y confirmó 970 Noticias.

A su vez tampoco podrán comunicarse con las denunciantes hasta el 30 de diciembre del 2022, además de tener que concurrir a Comuna Mujer o a los equipos especializados en violencia doméstica de sus centros de salud.

Hasta el día de hoy, se manejó que eran dos los jugadores denunciados por las trabajadoras del local. Se trata del capitán Gargano y el argentino Viatri. Hoy se conoció que las denunciantes también incluyeron en esa lista a Agustin Canobbio, quien no concurrió a declarar por estar en el exterior.

Se le tomaron declaraciones por separado a los dos jugadores de Peñarol. Allí se generaron algunas contradicciones entre las declaraciones aportadas por ambos deportistas.

El capitán de Peñarol dijo que en la fiesta no hubo alcohol, y que se trató de “un asado común y corriente” entre parte del plantel. Al ser consultado si en la fiesta participaron otros integrantes ajenos al plantel, Gargano declaró que concurrieron “algunas chicas amigas de algunos jugadores del plantel”.

Sin embargo, el argentino Viatri sí admitió que en la fiesta hubo alcohol como parte de las bebidas de la fiesta. A su vez respondió que ingresaron un grupo de mujeres del que desconocía de quien había sido la invitación

Una de las denunciantes declaró que la fiesta se fue de control y se produjeron varios desmanes. Declaró que observó ingesta de alcohol de forma desmedidas, varios episodios de sexo en los baños, cocina y oficina del local de fiestas, e incluso consumo de drogas.

Según información recolectada por 970 Noticias al tanto de lo ocurrido en la fiesta privada, los jugadores acordaron desde el inicio dejar los teléfonos celulares en un lugar común hasta que termine la fiesta para evitar problemas o registros de imágenes.

La fiesta comenzó en la tarde y se extendió hasta las 4 de la madrugada. Sobre la noche, una de las denunciantes declaró que la fiesta se había salido de control y había episodios de sexo entre jugadores y las invitadas en varias partes del local. Incluso se generaron roturas de parte del equipamiento y juegos infantiles

Una de las trabajadoras intentó registrar con su teléfono celular lo que estaba ocurriendo y eso ocasionó la reacción de uno de los jugadores: Viatri que forcejeó con la empleada.

Luego de la fiesta referentes del plantel aurinegro acordaron pagar los daños generados con el dueño del local, por una cifra superior a los $70 mil por el consumo extra de bebidas y los daños al local.

En paralelo las dos trabajadoras que se sintieron amenazadas y “manoseadas” decidieron continuar adelante por la vía judicial y llevar el caso a la Fiscalía de Delitos Sexuales que fue oficializada el lunes 13 de este mes.

Los propietarios del local habían dado por cerrado el episodio, así lo dijo su representante legal, el abogado Juan Pablo Decia, de acuerdo a las declaraciones que divulgó el diario El País, el jueves 16.

Incluso el penalista comentó que revisaron las cámaras del local durante la fiesta y no habían detectado elementos que cotejen la denuncia que las dos trabajadoras presentaron ante la Fiscalía.

El fiscal Maximiliano Sosa, a cargo de esta investigación presentada en la Fiscalía de Delitos Sexuales, solicitó diferentes pericias y el material de las cámaras para avanzar en la investigación.

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Foto: FocoUy