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El Ministerio de Defensa recibió un informe técnico clave de la consultora internacional Bureau Veritas sobre el estado real de la construcción de las dos patrulleras oceánicas encargadas al astillero español Cardama.

Las conclusiones del documento que emitió Bureau Veritas son claras: hay retrasos importantes, problemas de planificación, faltan aprobaciones clave y hoy no están dadas las condiciones para cumplir con los plazos contractuales.

 

Un proyecto que empezó sin estar cerrado

Uno de los puntos centrales del informe es que el astillero comenzó a construir sin tener el proyecto definitivamente aprobado.

En términos simples: se empezó a fabricar el casco de los buques con planos provisorios, todavía sujetos a observaciones de la sociedad de clasificación Lloyd’s, que clasifica barcos, lo que implica certificar que cumplen con estándares de seguridad, materiales, maquinaria y construcción, otorgando una «cota» o garantía de su aptitud para la navegación.

 

Esto es una mala práctica en la industria naval, porque expone a retrabajos, refuerzos estructurales posteriores, desmontajes, aumento de costos, y demoras en la entrega.

Bureau Veritas es clara: no hay planos “limpios” y definitivos, y eso deja en suspenso los hitos técnicos del contrato.

 

Problemas estructurales y deformaciones

Durante las inspecciones en el astillero, los técnicos detectaron deformaciones en bloques del casco, sobre todo en la zona de proa; problemas de alineación y soldadura que superan los límites admitidos por normas internacionales; módulos fabricados por subcontratistas que ya llegaron deformados a la grada.

Estas situaciones fueron documentadas en varios memorandos internos del Ministerio de Defensa, conocidos como memorandos COTEC, y no fueron corregidas a tiempo por el astillero.

Si bien no se afirma que el buque sea inseguro, sí se advierte que estas fallas pueden afectar la integridad estructural del casco, generar sobreesfuerzos y obligar a correcciones costosas.

 

Falta de controles clave en soldaduras

El plan de controles de soldadura fue aprobado seis meses después de iniciado el proyecto.

Es decir, durante meses se soldaron bloques sin controles no destructivos sistemáticos, algo básico en este tipo de construcciones.

Recién después, el Ministerio exigió ampliar los controles, y eso derivó en una no conformidad técnica formal.

 

Avance real muy por debajo de lo esperado

En el caso del primer buque (C-250), Bureau Veritas estima que solo 43% del acero está construido y montado, cuando el cronograma indicaba que debería estar en torno al 70%.

Esto implica un retraso de aproximadamente cinco meses, que se arrastra a todas las demás etapas del proyecto.

 

Motores cancelados y equipos que no aparecen

El informe también alerta sobre problemas graves de aprovisionamiento: Se canceló el contrato para los motores principales Caterpillar, pieza central del buque;

los grupos electrógenos, que ya deberían estar en el astillero, no llegaron, muchos equipos figuran como comprados, pero no están ni instalados ni en depósito, y el astillero no brindó información clara sobre su estado. Todo esto pone en riesgo la ruta crítica del proyecto.

El segundo buque y una “puesta de quilla” discutida

En el caso del segundo buque (C-251), el astillero intentó dar por cumplido el hito de puesta de quilla en diciembre de 2025.

Pero Bureau Veritas es tajante: La quilla no fue colocada de forma permanente, el bloque estaba incompleto, fue instalado de manera provisoria y hasta invertido, y luego debía ser movido nuevamente.

 

Conclusión:

No se puede considerar cumplido el hito contractual, ni justificar pagos asociados.

 

Normativa uruguaya: otro incumplimiento serio

 

El contrato exige que los buques se construyan bajo normativa de la bandera uruguaya. Sin embargo, Bureau Veritas señala que No hay evidencia de que el astillero haya presentado el proyecto técnico en Uruguay, ni que haya solicitado el permiso de construcción exigido por decreto.

Esto es grave porque sin ese cumplimiento no se pueden emitir los certificados finales y el buque no puede entrar en servicio.

 

 Seguridad: estabilidad y compartimentación

El informe confirma que no está terminado el estudio de estabilidad en avería, no se sabe cuántos compartimentos puede inundarse sin comprometer el buque, y falta un mamparo estanco en popa, exigido por el convenio SOLAS.

Esto afecta directamente la seguridad del buque y su certificación internacional.

 

¿Se pueden cumplir los plazos?

La respuesta de Bureau Veritas es clara: NO

Con la información disponible, los retrasos acumulados, la falta de ingeniería definitiva, los problemas de suministro y la ausencia de cronogramas confiables, el astillero no está en condiciones de cumplir los plazos contractuales.

De mantenerse esta situación, el Ministerio de Defensa podría quedar habilitado, llegado el límite contractual, a resolver anticipadamente el contrato.

 

En síntesis

El informe de Bureau Veritas no habla de un buque fallado, pero sí de un proyecto mal planificado, iniciado sin aprobaciones clave, con retrasos importantes, falta de información, y riesgos técnicos y contractuales evidentes.

 

Un documento técnico que, traducido a lenguaje llano, deja un mensaje fuerte:

Las patrulleras no avanzan como estaba previsto y el Estado uruguayo tiene razones fundadas para estar en alerta.

 

Foto: gub.uy – Conferencia de Prensa de Presidencia acerca del caso Cardama.