El presidente de la República, Yamandú Orsi, participó en la presentación de dos aviones A-29 Super Tucano, adquiridas por la Fuerza Aérea Uruguaya (FAU).

La compra integra un programa de renovación tecnológica y ampliación de las capacidades operativas de la FAU para la vigilancia del espacio aéreo, explicó la ministra de Defensa Nacional, Sandra Lazo.

Después de más de 40 años sin comprar aviones de combate cero kilómetro, hoy la Fuerza Aérea Uruguaya presenta oficialmente sus nuevos A-29 Super Tucano, fabricados por la brasileña Embraer.

Hace apenas días, el cielo uruguayo ofreció una postal potente, la de los dos Super Tucano ingresando al espacio aéreo nacional: Modernos, silenciosos y digitales, escoltados por los veteranos A-37.

La inversión

Seis aeronaves que valieron más de 100 millones de dólares, pero que incluye entrenamiento, apoyo logístico y simulador de vuelo.

Es la compra militar más importante en décadas, y se financia en varios años, para evitar un impacto brusco en el presupuesto.

¿Qué trae el Super Tucano?

Estan equipados con una cabina digital, Sistemas modernos de navegación y ataque, tienen la capacidad de operar de día y de noche, autonomía extendida, y un dato clave y es que cuesta mucho menos por hora de vuelo que un jet.

El objetivo central

La palabra es clara, interceptación.

Uruguay enfrenta desde hace años vuelos clandestinos vinculados al narcotráfico, y la defensa aérea no es solo tener radares, es poder despegar rápido, identificar, acompañar y disuadir.

 

El fabricante es Embraer.

Brasil no es un socio cualquiera, es uno de los grandes jugadores mundiales en aviación. La elección también fortalece la relación bilateral y la interoperabilidad regional.

¿Por qué ahora?

Porque la flota anterior estaba al límite tecnológico.
Porque mantener aviones antiguos también cuesta.
Y porque la discusión sobre defensa aérea llevaba años postergándose.

Mientras que en el año 2024 se tomó la decisiòn, en el 2026 ya están los dos primeros aquì. Eso, para los tiempos del Estado, es rápido.

¿Qué cambia?

Cambia que Uruguay vuelve a tener capacidad moderna de interceptación, que el país envía una señal de disuasión y cambia que el espacio aéreo deja de depender exclusivamente de plataformas veteranas.

LO QUE VIENE

Faltan llegar las restantes unidades para completar las seis, por lo cual habrá entrenamiento intensivo, se espera la integración con radarización y ajustes doctrinarios.

Y probablemente, un nuevo debate:

¿Es este el primer paso de una modernización más profunda?