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En Uruguay se crearon puestos de trabajo solamente en los primeros seis meses del año pasado. Cuando uno se mete en los microdatos de la Encuesta Continua de Hogares y compara el 2025 con el mismo período de 2024, aparece una señal clara. El empleo creció.
¿De qué estamos hablando concretamente? De la creación de 26 mil puestos de trabajo en el último año.
El director Nacional de Empleo, Federico Araya, en diálogo con Punto de Encuentro confirmó la noticia,aunque se encendieron algunas “alertas” durante este año, entre las cuales destacó lo que tiene que ver con la reestructura que plantean algunas empresas, y explicó cómo se está trabajando desde el Gobierno respecto a este tema.
Ahora, hasta ahí es el titular. Pero el dato, por sí solo, dice poco si no lo desarmamos. Porque la pregunta importante no es sólo cuántos empleos hay más. La pregunta clave es dónde están esos empleos, qué tipo de trabajos son, quiénes los están ocupando y qué nos dicen sobre el momento económico del país.
Un estudio del Centro de Estudios para el Desarrollo, sostiene que el primer semestre de 2025 fue dinámico, mientras que en el segundo semestre se observó una destrucción cercana a 3.500 puestos de trabajo.
El economista jefe en el Centro de Estudios para el Desarrollo, Ramiro Correa, en diálogo con Punto de Encuentro destacó el crecimiento del empleo aunque advirtió por el retroceso que marca la tendencia.
Medidas según la tendencia del ciclo económico, la tasa de empleo se mantiene en niveles similares a los de comienzos de año y la tasa de actividad muestra estabilidad a lo largo de 2025. En contraste, la tasa de desempleo aumenta hacia el cierre del año, alcanzando 7,5%.
Con datos preliminares, los sectores que presentaron mayor dinamismo durante 2025 fueron las Actividades Profesionales, la Enseñanza y las Comunicaciones. Sin embargo, sectores intensivos en empleo como el Comercio o la Industria presentaron señales de desaceleración. Asimismo, el Servicio Doméstico presentó una nueva caída consecutiva y se encuentra en niveles de empleo similares A los de la pandemia.
Y cuando uno empieza a mirar eso con un poco más de detalle, aparece una primera conclusión importante: el crecimiento del empleo en Uruguay hoy está muy concentrado en el sector servicios.
Hablamos de comercio, de transporte, de logística, de tareas administrativas, de atención al público, de servicios personales y profesionales.
Según los datos brindados por la Cámara de Comercio del Uruguay a Punto de Encuentro, durante el 2025 se perdieron 8 mil puestos laborales en el sector, pero se contrarrestó la pérdida con un incremento en 11 mil puestos en servicios.
Lo que está creciendo, en definitiva, es el empleo vinculado a vender, a atender, a mover mercadería, a organizar, a resolver. No tanto a producir bienes, sino a sostener el funcionamiento cotidiano del sistema económico.
Y eso es interesante, porque marca una tendencia que no es nueva, pero que se consolida. Uruguay, como muchas economías, viene desplazando su centro de gravedad del empleo hacia el sector servicios.
La industria, en este contexto, no aparece como el gran motor de generación de puestos de trabajo. Tampoco la construcción, que suele tener ciclos más marcados. Lo que empuja hoy es el mundo de los servicios, en sentido amplio.
La creación de empleo se concentró principalmente en el sector formal de la economía (16,5 mil puestos), mientras que el resto (10,5 mil) correspondió a empleo informal. La moderación que experimentó el mercado laboral durante el segundo semestre del año se manifestó con mayor intensidad en el ámbito formal, a través de un enlentecimiento en la creación de puestos de trabajo.
Por su parte, la tasa de no registro a la seguridad social mostró una evolución favorable, descendiendo hasta ubicarse en 21,9%.
El empleo crece, pero no necesariamente mejora en calidad en la misma proporción, y eso se puede traducir en varias cosas. Puede implicar salarios más bajos, menor estabilidad, mayor rotación o incluso niveles de informalidad en algunos segmentos.
Según los datos de la Dirección Nacional de Empleo, el 22% de los trabajadores se encuentran en algún tipo de informalidad y 9% de ellos, en un subempleo, lo cual significa que de los ocupados, son los que trabajan menos de 40 horas semanales y quisieran trabajar más pero la oferta laboral no se lo permite.
No quiere decir que todo el empleo nuevo sea precario, ni mucho menos. Pero sí que el perfil general del crecimiento no está liderado por los sectores más dinámicos desde el punto de vista productivo.
De cara a 2026, cabe anticipar que el mercado laboral continúe mostrando señales de retroceso. En este contexto, la combinación de pautas salariales marcadamente por encima de la inflación y una actividad económica menos dinámica tensionarán la generación de empleo.
En última instancia, el crecimiento sostenido del número de puestos de trabajo, acompañado de mejoras salariales reales, solo resulta viable en un marco de aumentos de la productividad.
Puede ser una señal de dinamismo. Porque estos sectores crecen cuando hay movimiento, cuando hay consumo, cuando hay circulación de bienes y personas.
Y ahí entramos en un punto clave del análisis.
Porque no todos los trabajos son iguales. No es lo mismo generar empleo en sectores de alta productividad, con buenos salarios y estabilidad, que hacerlo en ocupaciones más precarias o de menor calificación.
Y lo que muestran los datos es bastante claro: la mayoría de los nuevos puestos de trabajo que se están generando en Uruguay corresponden a ocupaciones de calificación media y baja.
¿Qué significa eso en términos concretos? Que hay más vendedores, más trabajadores de servicios, más tareas operativas, más empleo administrativo básico. Es decir, trabajos que requieren cierta formación, sí, pero no niveles altos de especialización.
En cambio, no se observa, al menos en este período, un crecimiento fuerte del empleo altamente calificado. No hay una expansión significativa en profesiones más técnicas, más especializadas o vinculadas a sectores de alta productividad.
Y esto no es un dato menor. Porque ahí es donde empieza a jugar la discusión de fondo: no solo cuántos empleos se crean, sino qué tipo de empleo se está generando.
Si miramos la distribución geográfica, además, lo que aparece es bastante consistente con lo que Uruguay viene mostrando hace años.
Montevideo y el área metropolitana siguen concentrando la mayor parte del empleo. Es ahí donde se genera el mayor volumen de puestos de trabajo, donde está el núcleo de la actividad económica.
El interior también muestra movimiento. Hay crecimiento, hay generación de empleo, pero más vinculada a actividades específicas: comercio local, servicios, y en algunos casos, sectores ligados al agro o a la agroindustria. El empleo sigue siendo, en gran medida, urbano.
Federico Araya detalló las diferencias de la tasa de empleo entre Montevideo y el Interior del país, y remarcó la necesidad de incentivar a las micro y pequeñas empresas, en el marco de la nueva ley de empleo integral que impulsa el Poder Ejecutivo.
Araya destacó la incorporación de casi 20.000 mujeres al mundo laboral, lo que acorta la brecha de género que existe y detalló las ocupaciones en los que más personas ingresaron a trabajar.
En síntesis, los datos del mercado laboral uruguayo durante 2025 muestran un escenario que, si bien mantiene un saldo positivo en términos netos de empleo, presenta señales claras de desaceleración y ciertos elementos de preocupación. El crecimiento de aproximadamente 26 mil puestos de trabajo en la comparación interanual se explica exclusivamente por el dinamismo del primer semestre, ya que en la segunda mitad del año se registró una contracción cercana a los 3.500 empleos.
Este comportamiento no solo evidencia una pérdida concreta de puestos de trabajo hacia el cierre del año, sino que además configura el menor ritmo de crecimiento del empleo de los últimos tres años, consolidando una tendencia de enfriamiento del mercado laboral.
Este fenómeno se da en paralelo a procesos de reestructura empresarial e incluso al cierre de algunas firmas, lo que contribuye a explicar parte de la destrucción de empleo observada en el segundo semestre y refuerza la idea de un contexto económico menos dinámico.
Los datos indican que una proporción significativa de los nuevos puestos corresponde a ocupaciones de calificación media y baja, con mayores niveles de rotación, menor estabilidad y, en algunos casos, condiciones salariales más limitadas.
A esto se suma la persistencia de niveles de informalidad y subempleo, lo que sugiere que el crecimiento del empleo no necesariamente se traduce en una mejora equivalente en las condiciones laborales.
En este contexto, el mercado de trabajo uruguayo enfrenta el desafío no sólo de sostener la creación de empleo, sino de hacerlo en sectores de mayor productividad y con mejores estándares de calidad.
Foto: Gub.uy



