Más de la mitad de los presos, el 53% son analfabetos, según un estudio presentado días atrás por el Ministerio de Educación y Cultura. El relevamiento fue realizado en 2022, en las unidades penitenciarias de Santiago Vázquez y Salto. Se aplicó una prueba a 413 personas; más de la mitad no alcanzó el nivel mínimo. El estudio sugiere una serie de medidas presupuestales para implementar, a fin de mejorar el índice de alfabetismo.

El relevamiento mostró que el 75% de los encuestados no es abarcado por ningún programa de enseñanza, solo un 16% participa en propuestas de educación formal y un 8,4%, en las de educación no formal.

El estudio también permite elaborar un perfil de esta población. Estas personas son parte del sector más vulnerable, ya que el 81% participó en algún programa o recibió alguna prestación social, y no lograron insertarse en el mercado laboral formal. En este sentido, el 49% manifestó no haber trabajado previamente.

En cuanto a las pruebas, el 53,5% no alcanzó el nivel mínimo. El peor desempeño se registró en la producción de textos escritos (55,2%), seguido por geometría (52,3%) y comprensión lectora (40,2%). Los analfabetos suelen ser personas jóvenes, más de la mitad de menos de 32 años y el 44%, de entre 18 y 27.

A partir del diagnóstico, la Dirección Nacional de Educación planteó un conjunto de sugerencias, como incrementar los recursos destinados a la formación de las personas privadas de libertad, elaborar planes contextualizados, instruir a quienes trabajan en las unidades de detención y crear un sistema de información para dar seguimiento a la trayectoria educativa de esta población.