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El pasado martes 3 la Policía informó que había frustrado un presunto robo a un banco en Ciudad Vieja al detectar un túnel cavado por una banda criminal y, aunque aún no se conocen los detalles sobre el verdadero propósito de los delincuentes, se manejó el posible involucramiento del Primer Comando da Capital.
Con ello volvió a ser tema de preocupación la presencia de la organización criminal brasileña, Primeiro Comando da Capital, (PCC) ya que hay actores que aseguran tiene participación en Uruguay, mientras que otros descartan que los criminales vinculados a ese grupo estén en nuestro país.
Se trata de un grupo criminal nacido en San Pablo en 1993. Si bien comenzó como unos pocos presos que buscaban «justicia» tras el asesinato de 100 reclusos por las fuerzas de seguridad, terminó convirtiéndose en el grupo organizado más grande de Brasil y uno de los más importantes a nivel continental. También se han reportado personas vinculadas a la banda en Europa, Asia y Estados Unidos.
Con el paso de los años, la banda que se expandió en las cárceles y las favelas paulistas, comenzó a dedicarse al tráfico de drogas, extorsiones y el robo de bancos, cometiendo en 1999 uno de los más grandes en la historia de la ciudad (US$ 32 millones de botín). Ya con miles de miembros, el grupo se expandió a otros países de la región, convirtiendo a Paraguay en otro donde su operación es importante.
El sociólogo y experto en criminalidad, Gabriel Tenenbaum, en diálogo con Punto de Encuentro, explicó los orígenes de esta banda criminal y lo vincula al Comando Vermelho (Comando Rojo), responsable de la masacre en barrio Alemâo y Penha, que terminó con más de 120 muertos y el operativo policial fue de los màs grandes de la historia de Rìo de Janeiro.
El periodista Antonio Ladra, explicó a Punto de Encuentro el Modus Operandi que tiene esta banda en nuestro país.
Añadió que tiene vínculos muy fuertes con la mafia italiana, concretamente ‘Ndrangheta, una organización calabresa de tipo mafiosa que maneja la familia Morabito, un apellido muy sonado aquí desde que un tal Rocco Morabito se escapó de cárcel central el 24 de junio de 2019 y es prófugo de la justicia hasta el día de hoy.
En diciembre de 2023 la Policía identificó a 56 grupos criminales locales, de los cuales 6 eran de crimen organizado transfronterizo, y uno del crimen organizado transnacional, el cual según el experto en seguridad, Edward Hoffman, sería el Primer Comando Capital.
La organización de origen brasileño ha registrado actividades en cuatro puntos limítrofes: Artigas-Quaraí, Rivera-Livramento, Río Branco-Yaguarón y Chuy-Chui. Al menos diez personas han sido identificadas como “integrantes confirmados” del PCC y varios de ellos están presos por delitos de narcotráfico, rapiña, homicidio o hurtos.
La ficha del PCC, que se elaboró con base en información de la Unidad de Investigación y Análisis Penitenciario del Ministerio del Interior, señala como líder o reclutador de esta facción del PCC al uruguayo Diego Fernando de la Vega, que tiene antecedentes por narcotráfico en 2010 y una causa por homicidio calificado de 2014, ante la Justicia brasileña.
Ahora bien, según Ladra, quien lidera esta banda es el narcotraficante brasileño Marcos Willians Herbas Camacho, conocido por los alias “Marcola” y “Playboy”, se cree que es quien ha dirigido las operaciones criminales desde la cárcel.
Ladra además se preguntó quién será el “marcola” uruguayo, y mencionó a tres delincuentes, si no son los más poderosos de nuestro país, Betito Suárez, Coco Parentini, incluso Sebastián Marset, y criticó la falta de poder por parte del Estado en las cárceles.
El experto en seguridad, Edward Hoffman, en diálogo con Punto de Encuentro, se refirió a las políticas de seguridad que se aplican en nuestro país para prevenir el narcotráfico, y reclamó que se deben tomar medidas a nivel regional, hasta incluso global, si se quiere ganar la guerra.
En Uruguay fueron detectadas 96 personas privadas de libertad que pertenecen a la organización y 44 que están libres, y es el cuarto país -fuera de Brasil- con mayor presencia de miembros del PCC.
Es por esta razón, que Hoffman remarcó la importancia de “clasificar” a los presos, porque este tipo de organizaciones lo que hace es justamente, “reclutar” nuevos delincuentes para que pasen a formar parte del grupo, y de esa manera se garantizan una mejor estadía en el penal, pero luego viene la parte de pagar y deben delinquir o hacer otras cosas a pedido del equipo.
Se presume que, además de contactos de menor peso a nivel local, el PCC se ha vinculado con figuras como Luis «Betito» Suárez, Luis Fernando Fernández Albín o el narcotraficante prófugo Sebastián Marset.
Sobre este último, Hoffman, en diálogo con radio Universal, dijo además que también es parte de otras bandas criminales y terroristas, como Hezbollah y remarcó que la droga sale de Bolivia, por lo cual habría que investigar esa ruta.
Hoffman aseguró también que si bien se han identificado 140 personas vinculadas a la banda desde Brasil, no han actuado de forma conjunta aún como Primer Comando Capital, y se manejan más con lo que es el lavado de activos y la droga que pasa por el norte del territorio nacional.
Por su parte, Gabriel Tenembaum, aseguró que si bien no es nueva la presencia del PCC en Uruguay, no cree que haya operaciones de este grupo criminal en nuestro país, aunque recalcó la necesidad de prestar atención ante las nuevas facciones del PCC que han operado en Rio Grande do Sul y en la frontera con Uruguay.
Conclusión:
El análisis de la información disponible y las opiniones de expertos en seguridad permiten afirmar que la presencia del Primer Comando Capital en Uruguay existe, pero no en los términos de una organización criminal plenamente instalada, con control territorial y mando operativo propio, como ocurre en Brasil o Paraguay.
Los datos oficiales y las investigaciones policiales confirman la existencia de personas vinculadas al PCC en territorio uruguayo, algunas de ellas privadas de libertad y otras en libertad, así como actividades detectadas en zonas fronterizas estratégicas. Sin embargo, tal como coinciden los especialistas, no se ha verificado hasta el momento una actuación coordinada y orgánica del PCC como estructura criminal, sino más bien vínculos, contactos y articulaciones puntuales, principalmente asociadas al narcotráfico y al lavado de activos.
En definitiva, el PCC no opera hoy en Uruguay como organización criminal consolidada, pero su influencia indirecta y su capacidad de adaptación regional representan una amenaza latente. La clave, coinciden los expertos, está en fortalecer el control carcelario, la inteligencia criminal y la cooperación regional, para evitar que una presencia fragmentada evolucione hacia una estructura plenamente instalada.



