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El edil Gonzalo Gómez reconoció que se equivoco al contratar a Pablo Leiva, quien percibía un sueldo nominal de 52.000 pesos y fue sentenciado a dos años y seis meses de prisión por lavado de activos y tráfico interno de municiones. Gómez sostuvo que desconocía las actividades ilícitas del contratado y que las escasas comunicaciones se canalizaron a través de su hijo. “Confié y fui abusado en mi buena fe”, aseguró el edil nacionalista, y afirmó que Gandini y su esposa “se vieron involucrados injustamente en toda esta causa”. El edil de Montevideo reconoció que Pablo Leiva, «no iba a trabajar» ni a la Junta Departamental ni cumplía con tareas asignadas. Admitió el error de nunca haberle asignado tareas concretas.
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