En la inauguración este miércoles del Instituto Confucio en Uruguay, el rector de la Universidad de la República (Udelar) Roberto Markarian agradeció a la banda de la Fuerza Aérea que interpretó los himnos de Uruguay y de China, y contó que más temprano el comandante en jefe del Ejército le llamó ofreciéndole «su banda» para colaborar en esta tarea.

Lo interpretó «como una muestra del interés que hay en el país por fortalecer estas buenas relaciones», igual que el embajador de Uruguay en la República Popular China, Fernando Lugris, quien a su turno dijo que no le «sorprende esta competencia de bandas para estar aquí presentes, porque la amistad también pasa por los aspectos de la defensa y la seguridad, y hoy con China compartimos asientos en el consejo de seguridad de las Naciones Unidas».

Autoridades universitarias, parlamentarias y de gobierno de China y de Uruguay, asistieron este miércoles en el salón de actos de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU) a la ceremonia de apertura del Instituto Confucio en Uruguay. Además de Markarian y de Lugris participaron el decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Álvaro Rico, el presidente de la Universidad de Qingdao, Fan Yuejin, el embajador de la República Popular China, Dong Xiaojun, el embajador Gustavo Pacheco, y el director del IC, Cheung-Koon Yim, quien es profesor emérito de la FADU. Por eso la bienvenida estuvo a cargo del decano de esa casa, Marcelo Danza. El acto fue presidido por una frase del pensador Confucio (551 – 479 a. C): «Han venido amigos desde lejos. Cuánta alegría nos dan!». A su término se firmó un convenio para la creación de un centro de estudios uruguayos en la Universidad de Tongji de Beijing.

En su oratoria Markarian utilizó parte de un artículo que escribió para Diario del Pueblo de Beijing. «En la mayor parte del Siglo XX las relaciones culturales entre China y Uruguay estuvieron basadas esencialmente en relaciones de diferentes grupos políticos -recordó-, en los años de 1960 escritores y grabadores en madera de ambos países se comunicaron y en los 90 las relaciones fueron decayendo hasta el primer decenio del Siglo XXI». Comenzando 2005 «el mundo percibió que el resultado de las grandes reformas económicas y de productividad que se dieron en China en los 30 años anteriores iban a traer grandes consecuencias», prosiguió. Los juegos olímpicos de 2008 «fueron un punto visible en esta transformación de las relaciones de China con el resto del mundo. La apertura china fue acompañada de manifestaciones de interés en su riqueza cultural por países que mantenían intercambios de cooperación económica fuertes», completó.

El rector dijo que con la inauguración del IC «estamos dando los pasos iniciales en el fortalecimiento de estas relaciones culturales y artísticas», y que «al admitir esta responsabilidad somos conscientes de que nuestra Universidad está asumiendo un papel central en este proceso». En los últimos diez años la enseñanza del idioma y la cultura chinas «se restringieron a algunos cursos privados y esfuerzos personales», indicó. Ahora «intentamos darle un carácter institucional mucho más vigoroso». Markarian reconoció los primeros esfuerzos y alentó «una relación no de competencia sino de solidaridad».

La contraparte de la Udelar en China es la Universidad de Qingdao. Su presidente, Fan Yuejin, reseñó el proceso de trámites y definió la apertura como «un puente insustituible al propiciar la comunicación cultural y la educación entre los dos países». Yuejin vino a Uruguay por primera vez en la primavera de 2015, elogió «los jacarandás con sus hermosas flores violetas», e invitó a visitar Qingdao «para conocer los cerezos, begonias, y rosas multicolores de nuestra primavera».

El embajador Lugris se alegró de estar en Montevideo «en un día histórico» y recordó que las relaciones diplomáticas entre los dos países cumplirán 30 años en febrero. En 2016, con el encuentro de sus presidentes, los países alcanzaron el nivel de asociación estratégica, explicó. El estatus implica que todas las áreas «pasan a tener un sentido estratégico profundo», con el objetivo de lograr una integración verdadera que no se limite a las economías, sino que alcance al conocimiento de las lenguas y las culturas, y los intercambios deportivos entre otros aspectos.

El liderazgo de la Universidad de la República
Los resultados de la asociación son notorios: «en un año hemos logrado un récord histórico de exportaciones de Uruguay a China, con una balanza comercial positiva para Uruguay», siendo que además China es el principal socio económico. También en este año se han triplicado las becas de uruguayos que viajan a China para estudios de grado o posgrado. Pronto se conocerá el valor real de estos intercambios, pero muy probablemente «China sea el primer país como cooperador efectivo con Uruguay», afirmó Lugris.

El embajador uruguayo agregó que las relaciones entre los dos países se expresan también en los intercambios parlamentarios y entre partidos políticos, en la vinculación entre gobiernos departamentales uruguayos y grandes provincias chinas, y entre las ciudades de Montevideo y Qingdao, «ciertamente parecidas». El IC será la entrada al conocimiento de una civilización de 6000 años, «con una riqueza cultural enorme de la cual los uruguayos seguramente tenemos mucho para aprender», aseguró.

Por su parte el embajador Xiaojun se manifestó «feliz» por la apertura y agradeció los esfuerzos conjuntos de las autoridades, de las universidades y de quienes trabajaron con ese objetivo. Recordó que Confucio fue pensador y filósofo, «pero sobre todo un educador». Los principios educativos que propuso hace más de 2000 años, como educar sin discriminación, tienen todavía hoy «un sentido realista muy profundo».

Agregó que con el desarrollo de la economía china y de sus intercambios internacionales, son cada vez más las demandas por aprender el idioma chino en todos los países. Desde 2004 el Hanban, la oficina nacional de la lengua china, ha establecido más de 500 IC y 1000 Aulas Confucio en 140 países. No solo son espacios para que los pueblos del mundo aprendan el idioma chino y su cultura, sino también plataformas para fomentar el intercambio y la amistad mutua, afirmó.

Xiaojun llegó a Uruguay hace dos años y desde entonces ha recorrido 14 departamentos. Dijo que durante esas visitas descubrió «que hay un interés muy alto del pueblo uruguayo por la cultura china», y que se percibe la expectativa que despierta la apertura del instituto tanto en la comunidad como en las autoridades uruguayas. Espera que la labor del IC sea muy exitosa, «que los profesores sean felices en su trabajo y en su vida, que los estudiantes trabajen duramente y que mejoren constantemente para convertirse en los mensajeros amistosos para los intercambios culturales y las cooperaciones en todos los ámbitos».

El embajador Gustavo Pacheco, director general de Cooperación Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay, reconoció «el liderazgo de la Universidad de la República y de los universitarios en general: sin ese compromiso este día no hubiera sido posible». El mundo «necesita más reacciones de igualdad como las que venimos desarrollando entre China y Uruguay», apuntó.

Al cierre, Cheung-Koon Yim aseguró que el IC trabajará «de puertas abiertas para toda la sociedad», porque la Udelar tiene «la obligación de dar oportunidades a todos». Yim nació en Beijing, vive en Uruguay desde 1952, y estudió en la Facultad de Arquitectura donde fue docente durante más de 40 años. Actualmente es coordinador académico del Centro de Integración Cultural Uruguay-China que refundó a la salida de la dictadura, da clases de mandarín en la escuela República Popular China del barrio Casavalle, integra el coro de adultos del Colegio Inglés, y se apresta a dirigir la primera sede en Uruguay del IC. En el consejo de dirección también participan el rector Roberto Markarian, el decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE), Álvaro Rico, y dos ciudadanos chinos. «Vengan a construir puentes con nosotros», invitó.




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