La banda terrorista ETA ha emitido este viernes un comunicado previo a su próxima disolución el primer fin de semana de mayo en el que afirma que quiere «reconocer el daño que ha causado en el transcurso de su trayectoria armada», pero pide perdón sólo a las víctimas «que no tenían una participación directa en el conflicto».

La organización criminal, que aboga por una «reconciliación» que lleve a «apagar definitivamente las llamas de Gernika», también abunda en los eufemismos, la retórica y la propaganda que ha utilizado durante las décadas en las que asesinó a más de 800 personas: así, habla reiteradamente del «conflicto» y de la «solución democrática para Euskal Herria».

«Reconozcamos todos la responsabilidad contraída y el daño causado», «todos deberíamos reconocer el sufrimiento padecido por los demás», «el sufrimiento imperaba antes de que naciera ETA y ha continuado después del abandono de la lucha armada», «solución democrática al conflicto de Euskal Herria»; son algunas de las frases con las que ETA justifica su pasado y se coloca en una posición de equidistancia.

La organización terrorista apunta que durante las últimas décadas «se ha padecido mucho» en el País Vasco -«en nuestro pueblo»-, pero en este sufrimiento hace una equiparación entre muertos (los asesinados por ETA), heridos y secuestrados y los «torturados» o «personas que se han visto obligadas a huir al extranjero», en referencia a los miembros de los comandos etarras que fueron detenidos o consiguieron escapar de la acción policial.

Pero además, atribuye este «sufrimiento desmedido», del que reconoce su «responsabilidad directa», a un «conflicto político e histórico». «De hecho, el sufrimiento imperaba antes de que naciera ETA y ha continuado después de que ETA haya abandonado la lucha armada», justifica. Es más, alega que las generaciones posteriores al bombardeo de Gernika heredaron «aquella violencia, aquel lamento».

En el apartado de las víctimas, en ningún momento utiliza la palabra atentados y habla de un periodo de «lucha armada» en el que ha provocado «mucho dolor», incluidos «muchos daños que no tienen solución». Tampoco hace ninguna mención a su anunciada disolución.

ETA sólo pide perdón para aquellas víctimas «que no tenían una participación directa en el conflicto», que atribuye a «errores o decisiones erróneas». Justifica que estas víctimas se produjeron «obligados por las necesidades de todo tipo de la lucha armada». «A estas personas y a sus familiares les pedimos perdón», apunta.

Para el resto, la organización terrorista se limita a manifestar su «respeto» por el hecho de que hayan resultado «damnificados» por el «conflicto». «Lo sentimos de veras», dice sobre los muertos, heridos y víctimas que han causado sus «acciones», de nuevo sin hablar directamente de atentados.

En su discurso de justificación de la existencia de un supuesto «conflicto» en el País Vasco, ETA dice respetar a quienes piensen que su actuación ha sido «inaceptable e injusta», pero destaca también a quienes ven injustas «las acciones de las Fuerzas del Estado y de las fuerzas autonomistas que han actuado conjuntamente» con «el disfraz de la ley».

La banda terrorista reivindica que estos últimos no deben ser «humillados» e insiste en su discurso de superación: «Ojalá nada de eso hubiese ocurrido, ojalá la libertad y la paz hubiesen echado raíces en Euskal Herria hace mucho tiempo».

ETA mantiene su tradicional argumento de equiparación y pide reconocer «todos la responsabilidad contraída y el daño causado». «Todos deberíamos reconocer, con respeto, el sufrimiento padecido por los demás», exige olvidando las más de 800 víctimas mortales ocasionadas durante más de cinco décadas de terror.

Así, aboga por la «reconciliación» y hace un llamamiento a esclarecer «la verdad» de modo «constructivo» logrando «cerrar heridas». Y apunta a que sigue existiendo un «conflicto político» al que se debe dar una «solución democrática» para «construir la paz y lograr la libertad».

Este mensaje propagandístico continúa en la «nota explicativa» que la banda ha adjuntado de forma inédita a su comunicado. En este anexo, reitera la necesidad de abordar los debates pendientes «con respeto mutuo» y carga contra quienes tienen «otros intereses políticos» con los que se empeñan en «complicar o transformar todo avance».

«Hay que seguir adelante», proclama criticando a quienes han decidido dar «la batalla del relato». «Es una lástima que se obcequen de esta forma», desprestigia en un alegato para pedir «verdad, justicia y reparación».

La organización terrorista sostiene además que todos sus crímenes están ya claros, ocultando los más de 300 atentados sin esclarecer, y reivindica que en cambio existen «muchas acciones violentas producidas en Euskal Herria que nadie ha asumido».

En este punto, insiste en la necesidad de conocer la verdad, que confía que llegará de aquellos «de buena fe», y dice que aquellos que así actúen podrán contar con la colaboración de la información de la que dispone ETA y sus militantes.

Tanto los políticos como las víctimas han expresado su cautela tras el comunicado.

Este es el comunicado íntegro de ETA, fechado el 8 de abril del 2018, que ha sido traducido y publicado en el diario ‘Gara’. En el texto la banda pide perdón por el «desmedido sufrimiento» causado a sus víctimas y expresa su compromiso con la reconciliación.  A continuación reproducimos el comunicado:

 

                           ‘ETA AL PUEBLO VASCO: DECLARACIÓN SOBRE EL DAÑO CAUSADO’

«ETA, organización socialista revolucionaria vasca de liberación nacional, quiere reconocer mediante esta declaración el daño que ha causado en el transcurso de su trayectoria armada, así como mostrar su compromiso con la superación definitiva de las consecuencias del conflicto y con la no repetición.

En estas décadas se ha padecido mucho en nuestro pueblo: muertos, heridos, torturados, secuestrados o personas que se han visto obligadas a huir al extranjero. Un sufrimiento desmedido. ETA reconoce la responsabilidad directa que ha adquirido en ese dolor, y desea manifestar que nada de todo ello debió producirse jamás o que no debió prolongarse tanto en el tiempo, pues hace ya mucho que este conflicto político e histórico debía contar con una solución democrática justa. De hecho, el sufrimiento imperaba antes de que naciera ETA, y ha continuado después de que ETA haya abandonado la lucha armada. Las generaciones posteriores al bombardeo de Gernika heredamos aquella violencia y aquel lamento, y nos corresponde a nosotros y nosotras que las generaciones venideras recojan otro futuro.

Somos conscientes de que en este largo periodo de lucha armada hemos provocado mucho dolor, incluidos muchos daños que no tienen solución. Queremos mostrar respeto a los muertos, los heridos y las víctimas que han causado las acciones de ETA, en la medida que han resultado damnificados por el conflicto. Lo sentimos de veras.

A consecuencia de errores o de decisiones erróneas, ETA ha provocado también víctimas que no tenían una participación directa en el conflicto, tanto en Euskal Herria como fuera de ella. Sabemos que, obligados por las necesidades de todo tipo de la lucha armada, nuestra actuación ha perjudicado a ciudadanos y ciudadanas sin responsabilidad alguna. También hemos provocado graves daños que no tienen vuelta atrás. A estas personas y a sus familiares les pedimos perdón. Estas palabras no solucionarán lo sucedido, ni mitigarán tanto dolor. Lo decimos con respeto, sin querer provocar de nuevo aflicción alguna.

Entendemos que muchos consideren y expresen que nuestra actuación ha sido inaceptable e injusta, y lo respetamos, pues a nadie se le puede forzar a decir lo que no piensa o siente. Para otros muchos también han sido totalmente injustas, pese a utilizar el disfraz de la ley, las acciones de las fuerzas del Estado y de las fuerzas autonomistas que han actuado conjuntamente, y tampoco esos ciudadanos y ciudadanas merecen ser humillados. De lo contrario, deberíamos interpretar que ha existido un daño justo que merece aplauso. ETA, en cambio, tiene otra posición: ojalá nada de eso hubiese ocurrido, ojalá la libertad y la paz hubiesen echado raíces en Euskal Herria hace mucho tiempo.

Nadie puede cambiar el pasado, pero una de las cosas más perjudiciales que se podría hacer ahora sería intentar desfigurarlo o ocultar determinados episodios. Reconozcamos todos la responsabilidad contraída y el daño causado. Pese a no tener ni el mismo punto de vista ni los mismos sentimientos, todos deberíamos reconocer, con respeto, el sufrimiento padecido por los demás. Eso es lo que quiere expresar ETA.

Precisamente de cara al futuro, la reconciliación es una de las tareas a llevar a cabo en Euskal Herria, algo que en su medida se está produciendo con honestidad entre la ciudadanía. Es un ejercicio necesario para conocer la verdad de modo constructivo, cerrar heridas y construir garantías para que ese sufrimiento no vuelva a suceder. Dando una solución democrática al conflicto político se podrá construir la paz y lograr la libertad en Euskal Herria. Para apagar definitivamente las llamas de Gernika».

Euskal Herria, 8 de abril de 2018