La Conferencia Episcopal del Uruguay mediante un mensaje saludó a los trabajadores ante un nuevo 1º de mayo: “Sabemos que el modo de organizar el trabajo no siempre respeta la dignidad de la persona humana, y que no se tiene debidamente en cuenta el destino universal de los recursos”.

La conferencia llama a luchar para que “el trabajo sea una instancia de humanización y brinde posibilidades de futuro; que sea un espacio para construir sociedad y ciudadanía. Esta actitud no sólo genera una mejora inmediata, sino que a la larga va transformándose en una cultura capaz de promover espacios dignos para todos”.

Paralelamente expresaron su solidaridad con los extranjeros que llegan a Uruguay en busca de oportunidades de trabajo: “A ellos queremos que llegue también nuestra solidaridad y cercanía”.

 

SALUDO DEL CONSEJO PERMANENTE DE LA CEU

CON MOTIVO DEL DíA DE LOS TRABAJADORES

El Consejo Permanente de la CEU saluda a los trabajadores en este nuevo 1 de Mayo.
La fiesta del trabajo siempre nos trae a la memoria el esfuerzo y compromiso de quienes quieren ser constructores de un futuro de esperanza, justicia y solidaridad, para los que habitamos en esta querida patria.
Sabemos que el modo de organizar el trabajo no siempre respeta la dignidad de la persona humana, y que no se tiene debidamente en cuenta el destino universal de los recursos.
Como expresamos en nuestro último documento:
“El mercado laboral presenta hoy desafíos nuevos, que afectan a la vida de nuestra gente.

El tipo de tareas y formas de inserción laboral están cambiando aceleradamente, planteando la necesidad de desarrollar nuevas capacidades y vínculos.  Hay empleos que están dejando de existir y surgen otros con requerimientos diversos, que por lo general implican mayor calificación.

Se ha debilitado la ‘carrera ocupacional’.  Ya no es frecuente que una persona ingrese a una empresa y trabaje en ella a  lo  largo  de  toda  su  vida,  logrando  aprendizajes  y  mejoras  a  partir  de  un  buen desempeño. La inserción laboral no tiene el mismo peso en la definición de la identidad de las personas, y se han debilitado los vínculos laborales como elementos centrales para asegurar la protección social y para generar una red de vínculos y de apoyos en momentos de necesidad. Como ha sido señalado por diversos actores de este sector, algunos de estos factores han contribuido a que se hayan ido perdiendo elementos de una cultura del trabajo “. (Construyendo puentes de fraternidad en una sociedad fragmentada, pág. 9)
Todos tenemos que luchar para que el trabajo sea una instancia de humanización y brinde posibilidades de futuro; que sea un espacio para construir sociedad y ciudadanía. Esta actitud no sólo genera una mejora inmediata, sino que a la larga va transformándose en una cultura capaz de promover espacios dignos para todos. Esta cultura, nacida muchas veces de tensiones, va gestando un nuevo estilo de relaciones.

Asimismo, tenemos presentes a tantos hermanos de otras geografías, que llegan a nuestro país buscando nuevas oportunidades, una tierra donde vivir y trabajar. A ellos queremos que llegue también nuestra solidaridad y cercanía.
Auguramos a todos los trabajadores, de la ciudad y el campo, por intercesión de S. José obrero, que se vean cumplidos sus mejores anhelos, a fin de alcanzar una vida digna y llena de sentido, para todos los que habitamos en esta querida tierra uruguaya.

Montevideo, 1 de mayo de 2018