En la columna rosa Paula Echevarría trae las historias empresariales para conocer el detrás de grandes marcas, corporaciones internacionales poderosas que en algunos casos han tenido un comienzo complicado.
La historia de Adidas, «Tiene como protagonistas a dos hermanos alemanes Adolf y Rudolf Dassler, corría el año 1926 y empezaron a confeccionar championes y pantuflas. Uno era el artista introvertido y el otro era muy bueno en las relaciones públicas, empieza a llegar a los oídos de Josef Waitzer que era entrenador del equipo alemán de atletismo que había unos muchachos que hacían unos zapatos que estaban buenos, en un momento donde no habían gran variedad de calzados importantes.
Empiezan a generar zapatos para todo el equipo alemán de atletismo, luego llegan los juegos de Berlín en 1936 y su negocio se vio fortalecido, contexto complicado por la Segunda Guerra Mundial y ahí cada uno de los hermanos por su ideología se enfrentan y empieza la división. La fábrica de los Dassler se convirtió en un taller de repuestos de tanques y lanza misiles. Adolf (que le decían Adi) se resistió, mientras que Rudolf decidió defender la causa Nazi.
Al final de la Guerra y tras un juicio por parte de los aliados para analizar su nivel de apego a la ideología Nazi, Adi pudo retener el control de la empresa. Rudolf tuvo que mudarse a otra parte del pueblo con su familia, abre una pequeña fábrica que luego de ser denunciada por su propio hermano como simpatizante de Hitler, Rudolf sigue trabajando y crea PUMA. La competencia empresarial sigue vigente hasta el día de hoy.
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