En el marco de la 5ta fecha de Fase de Grupos de Copa Libertadores, Nacional no pasó del 0-0 ante Universitario en el Gran Parque Central y se despidió del certamen de manera temprana.
El elenco tricolor tenía que ganar para seguir con vida en el torneo, además de no hacerlo jugó un partido para el olvido. Le costó horrores generar juego e incluso los incaicos tuvieron las situaciones más claras para ganarlo.
Más allá de la pronta salida por lesion de Lucas Rodríguez, el equipo fue un desorden total y sigue sin tener forma a nada. En la primera mitad jugó como en cámara lenta, todo anunciado y sin cambio de ritmo.
En el complemento, apurado por el reloj, apuntó a centros frontales, a juego directo y fue un mar de imprecisiones. Nacional perdió todos los rebotes y en el afán de anotar quedó totalmente partido. Si los cremas hubiesen estado más finos en ataque se llevaban la victoria.
Se dijo antes y se repite ahora con el respeto a los rivales. Nacional cayó en un grupo accesible y el rendimiento fue tan malo que hizo que parecieran grandes equipos. Les dio vida a todos gracias a un nivel bajísimo.
No hay que maquillar: es un fracaso rotundo y claro.
Muchos celebraron de antemano cuando se realizó el sorteo de Fase de Grupos y hasta sintieron “música en sus oídos”. No se percataron de algo, con el nivel mostrado por Nacional no hay ningún grupo fácil. Está bien pensarlo, no está bien declararlo y más si viene de un vicepresidente.
Todos responsables en mayor o menor medida: Dirigentes, Gerencia Deportiva, jugadores y también entrenador. Si bien no son los jugadores que él eligió el equipo no juega a nada. Renuncia a las formas que tanto pregona.
La próxima semana Nacional buscará clasificar a Sudamericana y no deja de ser importante continuar en un torneo internacional, tanto en lo deportivo como en lo económico. Imaginamos que de conseguirlo ninguno va a festejar ese objetivo cumplido.
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