El puente está formado por las festividades del Día de la Constitución y el Día de la Inmaculada Concepción.

Conocido como el Puente de la Inmaculada por unos, Puente de la Constitución por otros o simplemente como el Puente de diciembre, los festivos que forman el 6 y 8 de diciembre se convierten en una de las fechas más esperadas por los españoles antes de adentrarse en la navidad y acabar definitivamente el año.

Aunque la llegada del Black Friday ha logrado que adelantemos las costumbres prenavideñas, lo cierto es que el puente formado por las festividades del Día de la Constitución y el Día de la Inmaculada Concepción ha sido siempre el inicio de la época navideña.

Día de la Constitución

El primer festivo que se celebra es el 6 de diciembre y coincide con el Día de la Constitución. Pese a que la carta magna española entró en vigor el 29 de diciembre de 1978 mediante su publicación en el Boletín Oficial del Estado, el día 6 de ese mismo mes fue ratificada por los españoles mediante el referéndum. El 30 de noviembre de 1983 se aprobó un Real Decreto por el cual se declaró como fiesta nacional “a fin de solemnizar adecuadamente el aniversario de la fecha en la que el pueblo español ratificó mediante referéndum la Constitución”. El mismo Real Decreto instaba a las instituciones españolas a conmemorar el día así como al propio Ministerio de Defensa y a las Fuerzas Armadas.

Día de la Inmaculada

Dos días después de la celebración del Día de la Constitución y cerrando el puente de diciembre llega el Día de la Inmaculada Concepción, una festividad no tan moderna. La Iglesia festeja desde el siglo XVII el 8 de diciembre como el día en el que la Virgen fue concebida ya que se determina que María nació el 8 de septiembre, por lo que se restó nueve meses a esa fecha. Dicho día celebra el dogma por el cual se determina que la Virgen nunca tuvo pecado original, tampoco en el momento de su concepción.

El dogma fue defendido durante siglos tanto por los reyes como por la iglesia española y no fue aprobado por el Vaticano hasta 1858. La Inmaculada es también patrona de la Infantería y la Guardia Civil debido al conocido como Milagro de Empel, un suceso ocurrido en 1585 en la actual aldea de Empel (Holanda).