“Lugar a dudas” columna de Antonio Ladra en Fuentes Confiables.

Pasados los comentarios, los análisis sobre lo dicho y no lo dicho en el debate que protagonizaron Luis Lacalle Pou y Daniel Martínez, la campaña electoral discurre ahora por sus carriles normales: actos, giras, declaraciones, cuando faltan 18 días para las elecciones nacionales.

Lo más llamativo ha sido en estas horas, desde el punto de vista noticioso, la comparecencia ante la Justicia del candidato presidente del partido Cabildo Abierto, el general retirado Guido Manini Ríos, citado por su actuación en relación con el tribunal de honor del Ejército para José Nino Gavazzo y Jorge Silveira.

En la audiencia, celebrada este jueves pasado, los abogados de Manini presentaron un recurso de inconstitucionalidad contra la propia existencia de la Fiscalía General de la Nación, postergando de esta manera el procedimiento judicial, con el único objetivo de ganar tiempo y “entreverar la baraja”, como se dice popularmente, y seguir en plan víctima, porque sus abogados y el propio general retirado saben que nada le impide participar en las elecciones del domingo 27. Con este recurso tiran la pelota para adelante, aunque es muy poco probable que la Suprema Corte de Justicia le dé la razón, dado que ya ha rechazado alegaciones similares.

Y aunque la jueza Marcela Vargas lo intente procesar después de las elecciones, el partido ya se jugará en otra cancha, porque Manini será senador, por lo que habrá que pedir a la Asamblea General su desafuero, algo muy difícil que vaya a prosperar dado la correlación de fuerzas que emergerá de estas elecciones, si se cumplen los pronósticos de las empresas encuestadoras.

Entonces esto implica que la Justicia tendrá que esperar a 2024 cuando Manini culmine su gestión en el senado y siempre y cuando no sea reelecto. Como bien escribió el periodista Raúl Ronzoni en la última edición de Búsqueda: “todo se presta al juego sucio. Pese a ser consciente de su inmunidad, Manini utiliza esta instancia ante la Justicia para disfrazarse de perseguido. Politiza lo jurídico. En realidad, lo prostituye”.

Todo este largo preámbulo ha sido con el objetivo de encuadrar el tema para poder introducir otro, como lo fueron los dichos del candidato a vicepresidente Cabildo Abierto, el escribano Guillermo Domenech.

Este jueves pasado, luego de salir de los juzgados a donde concurrió para acompañar al militar, Domenech comentó que, si Manini hubiera querido ocultar información sobre aquel tribunal de honor, habría “hecho desaparecer el expediente”. La frase de Domenech pasó casi desapercibida y es, no solo jurídicamente grave sino también moral y éticamente reprobable.

Es que Domenech sabe, más siendo escribano, que hacer desaparecer un expediente es un delito grave, sin duda. Pero son más graves aun estas declaraciones por cuanto se apoyó en el verbo “desaparecer”.

Domenech hablo de desaparecer unas horas antes de que se supiera la identidad de los restos humanos hallados en el batallón 13,

El mismo día que se conoció la identidad, este lunes el candidato presidencial de Cabildo Abierto, Guido Manini Ríos, realizó un acto en Florida.

Según consignó Radio Uruguay allí planteó, entre otras cosas, que los uruguayos deben dejar de hablar “de cosas que ocurrieron hace muchísimo tiempo y que hoy no son la preocupación central de los uruguayos”.

Manini no hablo de desaparecer, pero si lo hizo Domenech y aunque a su líder no le interese hay miles de uruguayos que quieren saber la verdad

Domenech uso esa palabra: “desaparecer”, vinculada a un militar que se ha negado sistemáticamente a condenar la dictadura y que entre sus asesores tiene personas que han sido señaladas como represores, lo que muestra el talante del partido Cabildo Abierto y de sus integrantes.

La palabra desaparecer se asocia directamente con dictadura, con ese pasado reciente ya en Argentina como en Uruguay ya que éstas tuvieron como uno de sus principales mecanismos de acción la desaparición sistemática de personas.

El término desaparecido refiere a personas que fueron secuestradas, torturadas y, finalmente, asesinadas por razones políticas y cuyos cuerpos nunca fueron entregados a sus familiares y nada se sabe de ellos. Las palabras y el uso que se hace de ellas tienen un fuerte significado y esto lo conoce perfectamente el presidente y fundador de Cabildo Abierto, Guillermo Domenech.

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