Tras siete años de aprobada la ley que regula el mercado del cannabis, Uruguay apuesta a aumentar la producción y a mantener y mejorar la calidad para uso medicinal como marca de exportación para no perder terreno en el mundo.

La aprobación de la ley 19.172, convirtió a Uruguay en el primer país en el mundo en legalizar el consumo de marihuana, le siguió años después Canadá y más de una decena de Estados de Estados Unidos, y México también ultima una normativa que regule su consumo.

Esta legislación fue llevada adelante en 2013 por el gobierno de José Mujica con el objetivo de disputarle el negocio de esta droga a los narcotraficantes, desde la producción hasta la venta. Hoy considera que fue aprobada “como un primer escalón por cambiar el prejuicio de la sociedad” lo que permitiría una revisión global a la política de drogas “pero eso está pendiente en el mundo”. Dijo que Uruguay está “a menos de medio camino pero algo se ha avanzado”.

¿Esta ley le quitó una porción del mercado al narcotráfico?

Según estimaciones del secretario de la Junta Nacional de Drogas, Daniel Radío, la regulación del cannabis le quitó al mercado ilegal ganancias por más de US$30 millones, que a su entender “es una cifra importante para los narcotraficantes”.

Señaló que la “pelea” no es por el mercado del narcotráfico, sino por la concepción de que las drogas traen problemas de salud, de seguridad y de derechos humanos. En ese sentido, dijo que antes la gente consumía el “prensado” paraguayo, donde no solo había marihuana, sino también otros agregados que no se podía controlar, mientras que hoy se sabe lo que la gente consume.

En Uruguay la ley regula el acceso al cannabis para uso recreativo (uso adulto) como también los proyectos y emprendimientos productivos vinculados al uso medicinal e industrial. Al día de hoy, 59.983 están registradas para acceder al cannabis por alguna de las tres vías: el cultivo doméstico, integrar un club de membresía o adquirirla en una farmacia.

El Ircca, el Instituto que se encarga de la producción, comercialización y uso del cannabis, ha entregado 11 licencias para cultivo de cannabis psicoactivo, 15 licencias de industrialización y 19 licencias destinadas a la investigación.

¿Aumentó la cantidad de consumidores desde la ley?

Según datos del Ircca, el incremento del consumo en Uruguay y el mundo es previo a la ley y su aprobación no impactó en el registro de consumidores ni disminuyó, fue un aumento sostenido. Radío explicó que en los menores de edad se registró un menor crecimiento del esperado, mientras que se incorporaron más consumidores mayores de edad. Señaló como curioso que la edad de inicio en el consumo aumentó, esto se explica porque se sumaron más consumidores adultos.

El 2020 fue un año particular porque enlenteció los avances, primero por el cambio de gobierno, que hizo que las autoridades del Ircca asumieron en julio y por la pandemia. El exsecretario de la Junta Nacional de Drogas, Diego Olivera dijo que “en políticas de drogas hay una saludable continuidad con políticas de Estado”. Destacó que hoy en día el oficialismo la apoya, (por más que no la votaron en el Parlamento) “porque ven que ayuda a reducir los daños asociados al consumo de marihuana en el mercado ilegal, que genera actividad económica e inversión”.

¿Qué dicen las actuales autoridades?

Radío realizó una “evaluación en términos generales buena, pero con dificultades en la operativa diaria”. Algunas de las desventajas que tiene Uruguay en comparación con otros países son: el clima, el costo de la mano de obra y el de la energía, que encarecen la producción.

Una de esas dificultades se centra en la producción para venta en farmacias porque la oferta no cubre la demanda. Actualmente son 14 las farmacias autorizadas a vender, ubicadas en 8 departamentos. Cada una tiene habilitado comprar hasta 4 kilos, pero en algunos casos, les dura dos o tres días y le deben reponer. Los consumidores pueden acceder hasta a 40 gramos mensuales (340 pesos los 5 g), con un tope semanal de 10g.

Son cinco las compañías autorizadas para producir este tipo de cultivo (cannabis psicoactivo de uso adulto). Al momento son dos (ICC y Symbiosis) que producen, pero a la brevedad se sumará una tercera, informó Radío. Las empresas tienen autorizado producir 2 toneladas al año, sería a la fecha más de 12 toneladas, pero desde que se inició la venta en farmacias, se colocaron en el mercado 4.166 kilogramos por US$ 5 millones. El último informe del Ircca reitera que “la oferta del cannabis en las farmacias aún no cubre la demanda”.

¿Por qué no se produce más?Uno de los motivos de por qué las empresas no producen más, es por problemas de rentabilidad porque, por más que el mercado está lo suficientemente regulado, es el Estado el que fija el precio y los puntos de venta “no es un mercado libre y eso genera dificultades” dijo Radío. Además señaló que “pedirles que produzcan más, significa mucha plata” porque “un kilo de cannabis sale 1500 dólares” pero están las garantías de que si se produce más, se vende: en diciembre a algunas farmacias, se les permitió comprar 6 kilos, y se vendió todo.

Por eso, cuando haya oferta, se autorizará nuevas farmacias que están en una lista de espera. Asimismo se busca nuevas variantes de cannabis con más THC, porque según el jerarca, para algunos consumidores, el cannabis que se vende en farmacias “no les gusta” y el objetivo es que la gente que consuma, lo haga en el mercado regulado y no en el mercado negro”.

El jerarca considera que habría que pensar en un nuevo tipo de comercio para el expendio. Esta es una idea que también intentó impulsar su antecesor en el cargo, Diego Olivera quien ve como un problema la “producción centralizada” y es partidario a revisar y ampliar ciertas restricciones en la normativa. Destacó que el actual sistema es “muy seguro” pero a la vez juega en contra de un “mercado más fluido y con mejores niveles de abastecimiento”, dijo.

Olivera propuso que una de las opciones es permitir la producción de empresas en el norte del país, o permitir producciones a menor escala para que no esté solo a cargo de las empresas que producen hasta dos toneladas y que no lo han conseguido. Reconoció que producir esa cantidad de platas, en un clima como el nuestro, requiere implementación tecnológica y conocimientos agronómicos “que no siempre ha funcionado de la mejor manera” indicó.

 

¿Qué sucede con el cannabis medicinal?

Radío enfatizó en la necesidad de obtener “productos de calidad farmacéutica y mejorar la accesibilidad” porque “cuanto mejor es la calidad, más chances de que sea un producto de exportación perdurable en el tiempo”. Señaló que Uruguay actuó de forma curiosa porque en la mayoría de los países se enfatiza en el cannabis medicinal y luego en el de uso recreativo, pero se actuó al revés.

Por otra parte, en 2020 el Ircca pasó a controlar todas las licencias vinculadas al cannabis incluyendo las medicinales que eran responsabilidad del Ministerio de Salud Pública. Este cambio permitirá reducir la burocracia y agilizar el acceso a productos de calidad hechos en Uruguay, como aceite cannábico. Radío explicó que algunos productores solicitaban la licencia en el Ministerio de Ganadería (MGAP) y después no se podía exportar.

Actualmente algunas autorizaciones demoran 120 días y en ese plazo se cae el negocio de exportación, desde la Cámara de Empresas de Cannabis Medicinal, solicitan que sea en 15-20 días. El presidente de la Cámara, Marco Algorta dijo que esperan que para marzo-abril haya algún tipo de regulación que permita exportar todos los tipos de productos que requieren otros países, por eso trabajan con Salud Pública, Ministerio de Industria, y Ganadería. Explicó que como cada país tiene una regulación distinta sobre el cannabis y sus usos, es necesario que Uruguay autorice la venta de un tipo de producto para cada uno de los países.

Uruguay es el mayor exportador de productos de cannabis de Latinoamérica. En 2019 exportó USD 3 millones y en 2020 fueron USD 7 millones, un crecimiento de 123%. El objetivo para este año es llegar a los USD 25 millones. Actualmente hay 600 hectáreas plantadas a cielo abierto, donde trabajan unas 1000 personas de forma zafral y puestos fijos son unos 5000 más.

Algorta informó que el 70% de las exportaciones de Uruguay son flores con THC para fines medicinales, en Alemania, Portugal e Israel. El 30% restante es para fines no médicos, por ejemplo, en Suiza se usan las flores como sustituto del tabaco, son para uso humano no medicinal, esto significó en 2020 US$ 1 millón. Para el secretario de la Junta Nacional de Drogas, las exportaciones seguirán en aumento porque Uruguay cuenta con un prestigio por la calidad del producto y eso no se puede perder.

¿Qué medicamentos derivados del cannabis está vendiendo Uruguay?

Está el aceite medicinal Epifractan de MediPlast, que es una subsidiaria de la canadiense RammPharma. Ese es uno de los pocos medicamentos derivados del cannabis registrado en Uruguay y esa empresa lo exporta a países de la región (Brasil, Argentina, Perú). Entre 2019 y 2020, MediPlast vendió más de US$ 200 mil de ese producto. Uruguay para producir este producto trae materia prima de Suiza, porque no se cuenta con los equipamientos para obtener extractos purificados de la planta para ser aplicados a la industria farmacéutica, dijo Olivera.

El Epifractan es indicado para el tratamiento de la epilepsia refractaria tanto en niños como en adultos, también en casos de enfermedades del área neurológica, como la epilepsia y el Parkinson, enfermedades inflamatorias y para el dolor.

¿Cuál es la principal dificultad a la hora de exportar?

Los productores no pueden abrir cuentas bancarias ni operar en dólares por una prohibición de Estados Unidos de avalar cualquier operación que refiera al negocio del cannabis. De esta forma, se ven obligados a explorar canales financieros alternativos, como el efectivo o cuentas personales porque los bancos en Uruguay interactúan con otras corresponsalías basadas en países en donde la venta de marihuana es restringida.

Algorta señaló que el gobierno uruguayo negocia con sus cuentas de corresponsalía en EEUU para que se lo habiliten, pero sin éxito. Los empresarios tienen expectativa con la mayoría demócrata en EEUU: “parecería que sería el camino, pero no depende de Uruguay”. Por otra parte, hace semanas la ONU eliminó al cannabis medicinal de la lista de drogas más peligrosas, como la heroína, lo que permitirá que otros países lo legalicen, generará nuevas oportunidades de investigación científica, y se espera que facilite la operativa bancaria que se encuentra “bloqueada”.

Precisamente el expresidente, José Mujica lamentó que se perdiera “mucho tiempo” en el ámbito del cannabis medicinal, porque hoy “podría ser un recurso formidable desde el punto de vista de la economía del Uruguay”. Señaló que nuestro país tuvo “años la ventaja, pero por atavismos culturales no la supimos aprovechar”. A su entender, se debió a una “oposición que estaba en todos los partidos políticos” donde el argumento que más frecuente que sintió fue “que no había evidencia científica”.

Un tema que está en el tintero, sobretodo de Radío, es la implementación del turismo cannábico, es decir, que el producto esté disponible para extranjeros, porque cuando llegan a Uruguay, buscan y terminan en el mercado ilegal. El jerarca dijo que es una posibilidad a ser estudiada, pero aspiraría a que se avance cuando haya consensos políticos no solo en la coalición de gobierno.

Meses atrás, el ministro de Turismo, Germán Cardoso, apostó a que el tema “tiene que formar parte del debate” de los partidos dentro de la coalición de gobierno, pero que no estaba en agenda ni es prioridad, dijo en Radio Carve. Tiempo después, el subsecretario Remo Monzeglio descartó “totalmente” el turismo cannábico, en diálogo con Universal dijo que “eso sería propiciar que venga gente a fumar”. En este sentido, Mujica dijo que “a la larga será una realidad” pero que “es muy difícil plantear ideas de vanguardias cuando la sociedad está muy lejos de entenderlas”.

Escuche el informe completo de Lucía Betancur: 

Foto: Gastón Britos / FocoUy