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El Centro de Informaciones y estudios del Uruguay (Ciesu) y el Laboratorio de Análisis de la Violencia de la Universidad del Estado de Río de Janeiro, representado por los técnicos Emiliano Rojido, Ignacio Cano y Doriam Borges, presentaron un estudio de diagnóstico de los homicidios en Uruguay entre 2012 y 2022, y fue presentado por el Ministerio del Interior. 

“Es un tema que se trata de manera apasionada y polarizada cono botín electoral y carente de base científica. Este es un problema que comparten todas las sociedades. Pero en Uruguay ahora estamos en buen momento porque hay consenso político”, dijo Rojido. 

El profesional expresó que uno de los fundamentos de este estudio es que la discusión política se dé “con más sustento y base, que exista una mejora de la discusión”. Además señaló que existen diversas maneras de violencias y dinámicas vinculadas a esta. “Esto genera que existan diferentes homicidios con características distintas, con lugares y mecanismos diferentes. La probabilidad de que se esclarezca depende de su naturaliza. No hay una solución única y mágica”, enfatizó en entrevista con 970 Noticias.

Rojido agregó que la política debe ser “sensible a la diversidad” para que las medidas sean eficaces. «A problemas específicos soluciones específicas. La academia está llamada a cumplir un papel, en Uruguay es débil en este campo y a veces tenemos una vocación que no supera la crítica”, agregó.

En referencia al papel que tiene el Estado, el invistigador expesó que cumple un rol fundamental en la prevención, junto con la sociedad civil. «El Estado tiene por acción o inacción un papel protagónico, si salimos de la base que los homicidios se pueden reducir. Para prevenir homicidios se tiene que trabajar de manera centralizada según la literatura de la academia. El Estado está llamado a hacer cosas y si no las hace se pagan con vidas». agregó. 

«Menos músculo y más inteligenia»

El profesional se refirió a la utilización de armas por parte de la sociedad. «Las armas están asociadas a más de un 60% de los homicidios. La discusión se estanca en si está bien que la población civil tenga armas o no. No todas las armas tienen la misma probabilidad de matar en un homicidio. Las que están ilegales matan más que las legales. Politicas generalistas no tienen impacto en los homicidios. Se tiene que tener menos músculo y más inteligencia. En alguna medida tenemos inteligencia pero la tenemos que fortalecer».

Sobre la influencia del narcotráfico y su vinculación con este tipo de muertes, Rojido dijo que «está aislado que el homicidio se debe a grupos criminales y al tráfico de drogas. Solamente un 6.5 en promedio entre el 2012 y 22 se vincula al tráfico de estupefacientes. Casi el 60 % de los agresores no tenía antecedentes penales de ningún tipo».