Una nueva edición de Lugar a dudas, la columna de Antonio Ladra.

Quién iba a decir que el episodio de cabaret, de pasantías, de sexo a cambio de puestitos, de patronazgo, de amantes vengativas y de machos Alfa en la intendencia de Colonia, donde quedó involucrado, embadurnado diría, el jefe comunal Carlos Moreira, iba a desembocar en un lío político mayúsculo que, de la mano de Cabildo Abierto pone en entredicho a la propia coalición de gobierno y pretende atacar las bases mismas de la institucionalidad.

Este lunes, al despuntar la semana y en una puesta en escena digna de una actuación circense dos de los principales dirigentes de Cabildo Abierto, la mano derecha de Guido Manini Ríos, el escribano Guillermo Domenech y la mano izquierda del general retirado, el constitucionalista Eduardo Lust, presentaron ante la prensa una carta dirigida al presidente Luis Lacalle Pou pidiendo la destitución del Fiscal de Corte y Procurador General de la Nación, Jorge Díaz, sabiendo de antemano que no tienen los votos. Fue una jugada para la tribuna, una búsqueda de marcar el perfil, una movida más, como para decir: “ojo aquí estamos”. Es que el partido que lidera Manini se la tiene jurada a Díaz por los casos de procesamiento de militares en la dictadura. En esto no parece que haya otra lectura posible.

Escuchá la columna de Antonio Ladra:

Esta vez usaron como excusa la investigación administrativa ordenada por Díaz sobre la fiscal de Carmelo, Natalia Charquero, actuante en el caso Moreira, quien co-ordenó el archivo de la causa a pesar del pedido de diligencias del juez Luis Fourment y que no se realizaron. Según Domenech la investigación ordenada respecto a la fiscal de Colonia es la gota que ha rebasado el vaso.

Ayer en la mañana Lust fue aún más temerario y avanzó: Cabildo Abierto debería abandonar la coalición de gobierno si el presidente Luis Lacalle Pou no destituye al fiscal de Corte Jorge Díaz, según dijo en el programa En Perspectiva.

Con un Partido Colorado dividido y atontado tras la renuncia de Ernesto Talvi y un Partido Independiente sin nervio, las principales espadas de Manini, con la obvia anuencia de su líder, hicieron una demostración de fuerza hacia adentro de la coalición. Cabildo Abierto vio el espacio y se mandó sin pedir permiso y la jugada fue toda ganancia, aunque ayer Manini haya ordenado una prolija retirada, como buen general, pero dejando en el campo de batalla algunas minas enterradas listas para explotar. “No hacemos ningún tipo de amenaza con tal o cual decisión, dijo Manini en referencia a las declaraciones de Lust sobre la permanencia en la coalición, pero agregó como para que no quedaran dudas, que si Lacalle Pou no aceptara el pedido “indudablemente se perdería la posibilidad de encauzar una Fiscalía de Corte que hace mucho tiempo no da garantías suficientes a los ciudadanos de que se imparta verdadera justicia” en el país.

El Fiscal de Corte es nombrado por un periodo de 10 años, Díaz asumió en el año 2012 y así como es elegido por los 3/5 de la Asamblea General solo puede ser destituido por esa mayoría especial y no por decisión personal del Presidente de la República. O sea, es la Ley, la Constitución, quien legitima al Fiscal Díaz en su cargo: los cabildantes lo saben de sobra, pero pareciera que no les importara.

Lo que ha pedido Cabildo Abierto ahora es un despropósito y más que eso, es un artero ataque a la institucionalidad, son los comunicados 4 y 7 del siglo 21.

Esta demanda puso al presidente y a todo el sistema político legalista ante una disyuntiva clara, y la única que cabe es el rechazo y repudio a esta intentona golpista disfrazada de legalidad de Cabildo Abierto, así, el partido de Manini quedó aislado: desde el Partido Colorado fue considerado prematuro, el Partido Nacional lo consideró una presión indebida y el Frente Amplio la rechazó. Por su parte, el presidente, que sabe que tiene que cuidar la coalición hasta que por lo menos que se apruebe el Presupuesto dijo que se tomara su tiempo, con “prudencia” y “paciencia” para analizar el reclamo.

De todos modos, parece que la plaga de las Schistocerca cancellata (langosta migratoria sudamericana) ya llegó.

Foto: Matías Garro.